Por la Cruz a la
luz.
Apreciados lectores. Hemos avanzado en nuestro tiempo
de Cuaresma. En la liturgia, ya casi llegamos al acontecimiento central de
nuestra fe: la gloriosa Resurrección de Jesucristo. Ciertamente, al contemplar
el misterio de Cristo glorificado y resucitado es una clara expresión del
inmenso y misericordioso amor de Dios por nosotros; el cual no quiere que experimentemos
el peso de la condenación, sino la liberación por la resurrección. Esa es
nuestra meta final: resucitar con Cristo.
Ahora bien, conviene decir que, si bien es cierto que
estamos llamados a resucitar con Cristo, no podemos dejar de lado el camino por
el que Cristo llegó a la Gloria; esto es, el camino de la cruz. Para nosotros
los cristianos, la cruz se ha convertido en el signo por excelencia de la
salvación. Ciertamente, no hay gloria sin cruz. Quiero compartir con ustedes
ese escrito del poeta Lope de Vega en el que proclamaba la relación estrecha
entre la salvación y el ofrecimiento en la cruz:
“Sin Cruz no hay Gloria ninguna,
ni con Cruz eterno llanto,
Santidad y Cruz es una,
no hay Cruz que no tenga santo,
ni santo sin Cruz alguna”.
En Efecto, la huella de Dios es la cruz. Cuando
contemplamos el madero de la cruz nos colocamos ante la manifestación más
sublime del amor del Padre que no se reservó a su propio Hijo con tal de
redimirnos de nuestros pecados. La cruz es el altar del sacrificio, donde el
Cordero inmaculado se ofrenda por nuestros pecados. Es por la sangre preciosa
de Jesús y por sus llagas por las que hemos sido sanados (1 Pe. 2, 24).
Así pues hermanos, no despreciemos la cruz de nuestra
vida. Cada uno de nosotros sabe cuál es la cruz que debe besar y abrazar para
poder llegar al cielo. En los próximos días entraremos en el tiempo de la
Pascua y estaremos meditando los relatos de las apariciones del Resucitado a
sus discípulos. Les propongo leer y meditar el evangelio de Juan 20, 25-27 para
recordar que Jesús Resucitado tiene las marcas de la cruz en su cuerpo
glorioso. Por tanto, fortalezcamos nuestra fe en que por la cruz llegaremos a
la luz.
Victoria, Tú reinarás. Oh Cruz, Tú nos salvarás.


Excelente como todas sus reflexiones, Dios lo siga Bendiciendo y aqui seguiremos aprendiendo de usted.
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ResponderEliminarAmén. Dios te ayude a besar, abrazar y amar tu cruz de cada día.
ResponderEliminarDios te bendiga