Humildad es andar en la verdad
Queridos
hermanos. Hace algunos días estaba leyendo algunos fragmentos de ese
maravilloso tesoro que es conocido como Las Moradas de Santa Teresa de Jesús. Y
entre tantas cosas tan buenas me encontré con la frase “humildad es andar en la
verdad”.
Se han
dicho tantas afirmaciones acerca de la humildad. La han relacionado con la
pobreza, otros entienden la humildad con el “pasar desapercibido” es decir, con
que no nos note nadie. Algunos identifican a la humildad con la disposición de
recibir afrentas sin responder ante ellas; entre otras.
Es verdad
que la humildad encierra, de algún modo, los aspectos que hemos señalado antes.
Sin embargo, al asociar la humildad con el misterio de la verdad, estamos ante
algo que va más allá de una mera cuestión de actitudes externas. Andar en la
verdad exige de nuestra parte una dosis de sacrificio. Para andar en la verdad
es necesario plantarme frente a ella y dejarme iluminar por esa verdad. Es, en
primer término, reconocer que Dios es esa verdad inmutable ante la cual depende
toda mi existencia. Para andar en la verdad es necesario estar dispuesto a
rechazar la mentira o falsedad.
Por
otra parte, al confrontar mi vida con la verdad (Dios) me voy a encontrar con
mis virtudes, habilidades y cosas muy buenas por las que debo sentirme contento
y agradecido de tenerlas. Pero también me voy a descubrir con mis defectos y debilidades;
los cuales debo aprender a aceptar para poder corregirlos.
En
definitiva, soy humilde cuando soy sincero con Dios (le hablo en la oración sin
caretas ni excusas), conmigo mismo (me reconozco en mis virtudes y defectos) y
con la Iglesia (vivo mi fe en comunidad amando y respetando a mis hermanos,
mostrándome como soy sin aparentar más ni menos).
Les dejo
de reflexión este fragmento del poeta peruano Eliseo León Pretell:
La humildad seguramente
es la más certera clave,
es esa precisa llave,
es esa precisa llave,
que abre la puerta más dura.
La escalera más segura,
que va al fin de nuestro anhelo,
conduciéndonos al cielo,
donde hay vida eterna y pura.
La escalera más segura,
que va al fin de nuestro anhelo,
conduciéndonos al cielo,
donde hay vida eterna y pura.
Dios les bendiga y María les
guarde.
Padre Hugo.
Buen Trabajo padre Hugo
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