Ser “des-cristianizados” es ser “des-humanizados”
Apreciados herman@s y lectores. Hace unos días atrás
veíamos con tristeza un accidente que ocurrió en un zoológico en Cincinnati en
el que un niño cayó a la fosa en donde vivía el gorila “Harambe” y, por
decisión de los responsables del zoológico decidieron sacrificar al gorila por
salvar la vida del niño.
Una situación muy lamentable que, según mi parecer, se realizó no por la muerte del gorila sino desde el mismo momento en el que decidieron
colocarlo bajo cautiverio. Aunque alguna vez he ido a un zoológico, considero
que el mejor lugar para un animal es estar en su hábitat natural.
Pues bien, al saberse la muerte de Harambe, hubo un sinfín
de reacciones. La prensa y la sociedad estaban escandalizadas porque los guardias
habían disparado al animal. Muy pocos se pronunciaron diciendo que, aunque
lamentaban la muerte de Harambe, sin embargo se salvó la vida del niño. Yo
tampoco estoy feliz con su muerte; no obstante, este hecho me sirvió para
pensar: ¿Qué nos ha pasado que hemos desvalorizado la vida humana? ¿Por qué hay
voces que se alzan contra el maltrato animal (que es algo malo) pero tanto
silencio cómplice contra la dignidad de la persona? ¿Por qué organizamos
marchas, actos públicos, protestas en defensa de los animales, de los bosques,
del calentamiento global y, por el contrario, aguardamos inmutados ante el peor
de los genocidios a nivel mundial como lo es el aborto?
Nuestra sociedad celebra posibles restos fósiles de
vida micro-orgánica en Marte, pero no reconoce la vida humana en el cigoto en
el útero materno. ¿Qué nos ha pasado? Pues en mi opinión hay varios factores
que han incidido en esa corriente deshumanizadora en la que la persona es
considerada incluso inferior en dignidad; como si el ser humano fuese un
invasor en este planeta. Pero sobretodo considero que la causa principal es lo
que se conoce como la descristianización de los ambientes; es decir, el vivir
los acontecimientos del mundo pero alejados del querer de Dios.
No olvidemos que al Dios asumir nuestra condición
humana con la Encarnación de Jesucristo (Jn 1, 14) fue consagrada nuestra
humanidad. La corporalidad ha sido elevada en Jesucristo. Hemos sido
constituidos Hijos de Dios; más aún, por el Bautismo hemos sido hecho piedras
vivas del Templo de Dios. La humanidad herida por el pecado ha sido restaurada
por el poder de la Encarnación de Cristo en el vientre de la Virgen Madre (Cfr.
Catecismo de la Iglesia católica. Nro. 456-460).
Para concluir, quiero decir que está claro que es importante amar toda la
naturaleza. De hecho recomiendo leer la encíclica del papa Francisco llamada
Laudato Si sin embargo debemos redescubrir la dignidad de nuestra naturaleza humana en
medio del mundo. Volvamos a Cristo para que volvamos a encontrarnos como hijos
de Dios, vida sagrada en medio de este convulsionado mundo.
Dios les bendiga
Fr. Hugo Jiménez.


Así es Padre, nos preocupa más la vida de los animales que la de los propios seres humanos, sin lugar a dudas eso es peligroso... En todo esto un equilibrio es necesario...
ResponderEliminarSaludos hermano Pedro: Así es. En la naturaleza debe reinar el equilibrio. Como decían nuestros abuelos: "cada cosa en su santo lugar". Espero estés bien y tu seminario sea cada vez más fecundo. Te esperamos en el ministerio sacerdotal. Un abrazo. Dios te bendiga.
EliminarPadre, mejor explicado imposible. Dios lo bendiga
ResponderEliminarLili. Gracias. Espero estas cortísimas reflexiones te ayuden para tu meditación personal.... Dios te bendiga.
EliminarGracias Padre com esta explication me siento mejor y se me disipa mi duda
ResponderEliminarDios lo bendiga.
Hola Olga. Un saludo cariñoso. Pues que bueno que puedo ayudar en algo por este medio. Ya pronto nos veremos de nuevo en Misa. Dios te bendiga.
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