Obedecer a Dios antes que a los hombres
(Hechos 5, 29)
Apreciados
lectores. El tercer domingo de Pascua nos ha regalado en la primera lectura de
la liturgia de la Palabra una frase impactante, contundente y, por qué no
decirlo, "cuestionadora". Nos ha dicho el libro de los Hechos de los Apóstoles
que: “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Para mí esta frase
resulta retadora.
Digo que
es “retadora” porque de un modo directo nos cuestiona acerca del “tipo de
cristianismo” que estamos viviendo. Nos reta a confrontar nuestras acciones con
respecto al querer de Dios.
A veces
nos acostumbramos a un “cristianismo light”, en el cual no quiero ningún
compromiso. Ese tipo de cristianismo en el cual nos gustan muchas cosas “religiosas”
pero pocas o nada que tenga que ver con la obediencia en la fe. Algunos quisieran
un cristianismo de “misas acumuladas” pero nada de testimonio cristiano porque
eso me compromete y me exige llevar la cruz. Esto me hace acordar una secta protestante que se hizo presente
especialmente en América Latina que tiene por slogan “pare de sufrir”. Muchos quisieran
un cristianismo dulce como la miel (como dice una canción), pero nada que
implique una dosis de esfuerzo, sacrificio o sufrimiento redentor.
El obedecer
a Dios antes que a los hombres tiene mucho que ver con esto que venimos
hablando. Colocar a Dios antes que todo lo demás quizás, en ocasiones, nos
colocará como piedra de choque o escándalo en la sociedad (entendamos por
sociedad familia, trabajo, amistades, hijos, esposa/o,). Una sociedad que vive
de espaldas a Dios, sumergida en el pecado de la indiferencia religiosa.
Nosotros
debemos ser signo de contradicción en el mundo por nuestra obediencia fiel a
Dios. Jesús mismo es signo de contradicción (lee el evangelio de Juan 3, 14-21). Hermanos
esforcémonos por responder a Dios, cada uno de acuerdo a la vocación a la que
ha sido llamado. Solo buscando a Dios podremos ser verdaderamente felices. Hacer
la voluntad del mundo nos conduce a cosechar frutos de este mundo: vanidad,
odios, rivalidades, egoísmos, materialismo inerte que se acaba con la muerte.
En
cambio, hacer la voluntad de Dios nos pondrá a producir frutos del Reino de
Dios. Busquemos por tanto, el reino de Dios y su justicia y lo demás se nos
dará por añadidura. (Mateo 6, 33)
Dios les bendiga.
Fr. Hugo Jiménez."¡Oh, virtud de la obediencia, que todo lo puedes!" Santa teresa de Jesús.

Entre la paciencia y la obediencia no sabría distinguir cuál es más difil Padre Hugo. Gracias por su Sabiduría.
ResponderEliminarAsí es. Ambas requieren de una total confianza en Dios. Sólo recuerda que Dios no se equivoca. Obedecer a Dios es un acto de fe en la perfecta voluntad del Padre Dios. Dios te bendiga.
Eliminar